La amenaza a Rojava

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Un anarquista en Siria habla sobre el verdadero significado de la retirada de Trump

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Tras el sorpresivo anuncio de Donald Trump de que retiraría las tropas estadounidenses de Siria, hemos recibido el siguiente mensaje de un anarquista en Rojava, explicando lo que esto significa para la región y cuáles son los desafíos a nivel global. Para mayor contexto, consulta nuestros anteriores artículos, “Entendiendo la Resistencia Kurda” y “La Lucha no es por el Martirio sino por la vida”.

Escribo desde Rojava. Lo hago público: No crecí aquí y no tengo acceso a toda la información que requeriría para decirles qué va a pasar a continuación en esta parte del mundo con algún nivel de certeza. Escribo porque es urgente que escuchen de la gente en el norte de Siria sobre lo que la “retirada de tropas” de Trump significa verdaderamente para nosotros—y no está claro cuánto tiempo nos queda para discutirlo. Me aproximo a esta tarea con toda la humildad a mi disposición.

No estoy completamente integrado en ninguno de los grupos aquí. Eso me hace posible hablar libremente, pero debo enfatizar que mi perspectiva no representa ninguna posición institucional. Por lo menos, esto debería ser útil como documento histórico indicando cómo algunas personas aquí entienden la situación en este momento, por si luego se vuelve imposible preguntarnos al respecto.

La decisión de Trump de retirar las tropas de Siria no es una medida “anti-guerra” o “anti-imperialista”. No va a traer el fin del conflicto en Siria. Al contrario, Trump está realmente dándole al Presidente Turco Tayyip Erdoğan el visto bueno para invadir Rojava y llevar a cabo una limpieza étnica en contra de la gente que ha llevado a cabo gran parte de la lucha para detener el ascenso del Estado Islámico (EI, conocido por sus siglas en inglés, ISIS). Esto es un trato entre hombres fuertes para exterminar el experimento social en Rojava y consolidar la política nacionalista autoritaria desde Washington, DC hasta Estanbul y Kobane. Trump aspira a dejar a Israel como el proyecto democrático aparentemente más liberal de todo el Medio Oriente, cerrando las posibilidades que la revolución en Rojava abrieron en esta parte del mundo.

Todo esto tiene un costo tremendo. Con todo lo sangrienta y trágica que ya ha sido la Guerra Civil Siria, esto podría abrir no sólo un nuevo capítulo de ésta, sino una secuela.

No se trata de dónde están estacionadas las tropas estadounidenses. Los dos mil soldados estadounidenses en juego son una mínima cantidad en comparación con el total de soldados armados en Siria hoy en día. No han estado en el frente de combate como estuvieron los militares estadounidenses en Irak.1 La retirada de estos soldados no es el asunto importante aquí. Lo que importa es que el anuncio de Trump es un mensaje a Erdoğan indicando que no habrán consecuencias si el estado Turco invade Rojava.

Hay mucha confusión al respecto, con muchos activistas supuestamente anti-guerra y “anti-imperialistas” como Medea Benjamin apoyando la decisión de Donald Trump, tildando despreocupadamente de “paz” a una carnicería inminente y diciéndole a las víctimas que deberían haber actuado mejor. No tiene sentido culpar a la gente en Rojava por depender de los Estados Unidos cuando ni Medea Benjamin ni nadie como ella ha hecho algo para ofrecerles algún tipo de alternativa.

Mientras autoritarios de varios tipos buscan ofuscar el tema, darle a un miembro de la OTAN la luz verde para invadir Siria es lo que es “pro-guerra” e “imperialista”. Hablando como anarquista, mi objetivo no es hablar sobre lo que debería hacer el ejército estadounidense; sino, discutir cómo el ejército estadounidense afecta a la gente y cómo debemos responder. Los anarquistas buscamos la abolición de cada gobierno estatal y la desintegración de cada milicia estatal en favor de formas horizontales de organización voluntaria; pero cuando nos organizamos en solidaridad con poblaciones en la mira, como aquellas receptoras de la violencia de ISIS y diversos actores estatales de la región, nos enfrentamos a preguntas difíciles como las que discutiré más adelante.

El peor de los casos en este momento es que el Ejército Libre Sirio pro-Turquía, apoyado por el ejército Turco propiamente dicho, invadirá Rojava y llevará a cabo una limpieza étnica a un nivel difícil de imaginar. Ya han hecho esto a menor escala en Afrin. En Rojava, esto se llevaría a cabo a una escala histórica. Podría ser algo como la Nakba Palestina o el genocidio Armenio.

Trataré de explicar por qué está pasando esto, por qué les debería importar, y qué podemos hacer al respecto.

En primer lugar: Sobre el Experimento en Rojava

Para entender lo que Trump y Erdoğan están haciendo, deben entender la geografía de la situación. Este sitio es útil para mantenerse al día con los cambios geográficos de la Guerra Civil Siria.

El sistema de Rojava no es perfecto. Este no es el lugar para airear trapos sucios, pero hay muchos problemas. No estoy teniendo el tipo de experiencia aquí que Paul Z. Simons tuvo hace algunos años, cuando su visita a Rojava lo hizo sentir que todo era posible. Año tras año de la guerra y militarización han dejado su huella en los aspectos más interesantes de la revolución aquí. Aún a pesar de ello, esta gente está en un peligro increíble en este momento y merece la pena defender la sociedad que han construido.

Lo que sucede en Rojava no es anarquía. Aún así, las mujeres juegan un rol mayor en la sociedad; hay libertades básicas de religión e idioma; una población étnica, religiosa y lingüísticamente diversa coexiste sin ningún acto de limpieza étnica o conflicto; es altamente militarizada, pero no es un estado policial; las comunidades están relativamente seguras y estables; no hay hambruna o inseguridad alimenticia masiva; las fuerzas armadas no están cometiendo atrocidades masivas. Cada facción de esta guerra tiene sangre en sus manos, pero las Unidades de Protección Popular (YPG/YPJ) se han comportado de manera más responsable que cualquier otro bando. Han salvado innumerables vidas—no sólo Kurdas—en Sinjar y muchos otros lugares. Considerando las condiciones imposibles y la cantidad tremenda de violencia que la gente aquí han sufrido desde todos los bandos, esto es una hazaña increíble. Todo esto es un marcado contraste con lo que pasará si el estado Turco invade, considerando que Trump ha dado el visto bueno a Erdoğan a cambio de una venta masiva de misiles.

Debería ser evidente que no quiero perpetuar una constante “guerra contra el terrorismo” al estilo de Bush, y mucho menos participar en el “choque de civilizaciones” entre el Islam y Occidente que los intolerantes y fundamentalistas de ambos bandos han fantaseado. Por el contrario, esto es precisamente lo que hemos intentado prevenir aquí. La mayor parte de las personas asesinadas por Daesh (ISIS) no eran musulmanes; la mayoría de la gente que ha muerto luchando contra Daesh eran musulmanes. En Hajin, donde estuve estacionado y donde se encuentra la última fortaleza de ISIS, uno de los internacionalistas que más tiempo lleva luchando contra Daesh es un musulmán devoto—sin mencionar a todos los luchadores mayoritariamente árabes de Deir Ezzor que se encuentran ahí, la mayoría de los cuales son ciertamente musulmanes también.

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Las facciones

En pos de la brevedad, simplificaré en exceso y diré que hoy en día, hay aproximadamente cinco bandos en la Guerra Civil Siria: leales (al régimen), Turcos, yihadistas, Kurdos2 y rebeldes3. En la conclusión de este texto, un apéndice explora las narrativas que caracterizan a cada uno de estos bandos.

Cada uno de estos bandos se posiciona en una relación diferente con el resto. Listaré las relaciones de cada grupo con los otros, empezando con el grupo con el que tienen más afinidad, y terminando con el grupo al que más se oponen:

Leales: Kurdos, Turcos, yihadistas, rebeldes Rebeldes: Turcos, yihadistas, Kurdos, leales Turcos: rebeldes, yihadistas, leales, Kurdos Kurdos: leales, rebeldes, Turcos, yihadistas Yihadistas: rebeldes, Turcos, Kurdos y leales

Esto puede ser útil a la hora de visualizar qué grupos podrían ser capaces de aliarse y cuáles están irreversiblemente en oposición. Reitero que estoy generalizando mucho.

Quiero ser claro en que cada uno de estos grupos se ve motivado por una narrativa que contiene al menos un cierto nivel de verdad. Por ejemplo, en cuanto a la pregunta de quién es culpable por el ascenso de ISIS, es cierto que los EEUU “prepararon el terreno” para ISIS con la invasión y ocupación de Irak y sus desastrosas repercusiones (narrativa leal al régimen); pero también es cierto que el estado Turco se ha coludido tácitamente y a veces directamente con ISIS porque ISIS estaba luchando contra el principal adversario del estado Turco (narrativa Kurda) y que la reacción brutal de Assad durante la Primavera Árabe contribuyó a un espiral de violencia que culminó con el ascenso de Daesh (narrativa rebelde). Y aunque soy menos comprensivo con las perspectivas yihadistas y Turcas, está claro que mientras el bienestar de los Árabes Sunnitas en Irak y Siria no se tomen en cuenta en el arreglo político de la región, los yihadistas seguirán luchando, y que mientras no haya algún tipo de acuerdo entre el estado Turco y el PKK, Turquía seguirá intentando acabar con las formaciones políticas Kurdas, sin dudar a la hora de cometer genocidio.

Se dice que los “Kurdos son ciudadanos de segunda clase en Siria, de tercera clase en Irán, de cuarta clase en Irak y de quinta clase en Turquía”. No es un accidente que cuando las autoridades Turcas como el Ministro de Relaciones Exteriores Mevlüt Çavuşoğlu nombran los “grupos terroristas” que más les preocupan en la región, mencionan la YPG antes que a ISIS. Quizás esto puede ayudar a explicar la cauta respuesta de muchos Kurdos a la revolución Siria: desde la perspectiva Kurda, un cambio de régimen en Siria llevado a cabo por los yihadistas apoyados por Turquía acompañado de ningún cambio de régimen en Turquía podría ser peor que ningún cambio de régimen en Siria.

No repasaré toda la línea de tiempo desde los antiguos Sumerios, hasta el comienzo de la guerra de la PKK en Turquía, hasta la invasión en 2003 a Irak, hasta la Primavera Árabe, hasta el ascenso de ISIS. Saltémonos hasta el anuncio de Trump el 19 de diciembre: “Hemos derrotado a ISIS en Siria, mi única razón para estar ahí durante la Presidencia Trump.”

twitter.com/realDonaldTrump/status/1075397797929775105

¿Ha sido ISIS derrotado? ¿Y por quién?

Déjenme ser claro: Daesh no ha sido derrotado en Siria. Hace sólo algunos días, dispararon a nuestra posición un misil en un claro cielo azul y fallaron por sólo unos cuantos cientos de metros.

Es cierto que su territorio es sólo una fracción de lo que alguna vez fue. Al mismo tiempo, desde cualquier punto de vista, aún tienen miles de luchadores, un montón de armería pesada, y probablemente bastante de lo que queda de su liderazgo superior en el enclave de Hajin y la frontera con Irak. Además, ISIS tiene mucha experiencia y una amplia gama de estrategias de defensa sofisticadas—y están absolutamente dispuestos a morir para infligirles daño a sus enemigos.

En cuanto a que su territorio ha sido drásticamente reducido, Trump está contando una mentira descarada para tomar crédito por ello. El logro que reclama como propio ha sido mayoritariamente el trabajo de precisamente la gente que está condenando a la muerte en las manos de Turquía.

Durante la presidencia de Obama, el Departamento de Defensa y la CIA llevaron a cabo estrategias dramáticamente distintas en referencia al levantamiento y la posterior guerra civil en Siria. La CIA se enfocó en derrocar a Assad por cualquier medio, hasta el punto que las armas y el dinero que entregaron terminó en las manos de al-Nusra, ISIS y otros. Por otro lado, el Pentágono se enfocó más en derrotar a ISIS, empezando por concentrar su apoyo a las Unidades de Protección Popular (YPG/YPJ) mayoritariamente Kurdas durante la defensa de Kobane en 2014.

Ahora, como anarquista que busca la completa abolición de todo gobierno, no tengo ningún aprecio por el Pentágono o la CIA, pero si quisiéramos evaluar estos dos enfoques de acuerdo a sus propios objetivos, el plan del Pentágono funcionó relativamente bien, mientras que el plan de la CIA fue un completo desastre. En ese sentido, sería justo decir que la administración de Obama contribuyó al mismo tiempo al crecimiento de ISIS y a su represión. Trump, por su lado, no ha hecho ninguna de las dos, excepto en cuanto a que el tipo de nacionalismo Islamofóbico que promueve ayuda a generar una forma simétrica de fundamentalismo Islámico.

Hasta diciembre, Trump mantenía la estrategia del Pentágono en Siria que heredó de la administración de Obama. Han habido signos de una expansión gradual de la misión por parte del Consejero de Seguridad Nacional estadounidense John Bolton y del Secretario de Estado Mike Pompeo, que buscan socavar a Irán ya que éste suministra petróleo a China. Hasta ese punto—y no más allá de eso—puedo entender las preocupaciones de un “anti-imperialista” pseudo-pacifista: una guerra con Irán significaría una pesadilla que agravaría la catástrofe de la guerra con Irak. Así que sí, en la medida en que la YPG y la YPJ se vieron forzados a coordinar con el ejército estadounidense, estaban trabajando con personajes indeseables cuyas motivaciones eran muy distintas a las suyas.

En resumen: lo que logró la casi total recuperación del territorio ocupado por ISIS es algo que puede ver cualquiera. Es una combinación de una fuerza terrestre valiente y capaz con apoyo aéreo. En este tipo de guerra territorial convencional, es extremadamente difícil para una fuerza terrestre sin apoyo aéreo derrotar a una fuerza con apoyo aéreo. En algunas partes de Siria, esto involucró a la YPG/YPJ en tierra con los EEUU apoyando desde el aire. En otras partes de Siria, es necesario mencionar, ISIS retrocedió debido a una combinación del apoyo aéreo Ruso junto con el ejército leal al régimen (SAA) además de las milicias apoyadas por Irán.

Intervenciones Externas

Hubiera sido extremadamente difícil recapturar el territorio de ISIS de cualquier otra forma. Esta cooperación entre la YPG/YPJ y el ejército estadounidense sigue siendo controversial, pero los hecho son que cada bando del conflicto Sirio ha sido apoyado por potencias externas y hubiera colapsado sin ese apoyo.

Personas que apoyan la narrativa Turca, leal al régimen o yihadista suelen destacar que Kobane hubiera caído y la YPG/YPJ nunca hubiera sido capaz de retomar Siria oriental de Daesh sin el apoyo aéreo de EEUU. De la misma forma, el gobierno Sirio y el régimen de Assad estuvieron muy cerca de un colapso militar en 2015, cercano al momento en que Turquía convenientemente derribó un avión ruso y Putin decidió que iba a rescatar al régimen de Assad sin importar lo que costara. Los rebeldes, por su parte, nunca hubieran estado tan cerca de derrocar a Assad mediante la vía militar de no ser por el masivo apoyo que recibieron del gobierno Turco, los estados del Golfo, los servicios de inteligencia estadounidenses y probablemente Israel de una u otra forma, aunque los detalles de esto son turbios desde donde me sitúo.

Y los yihadistas—Daesh, al-Nusra, al-Qaeda y el resto—jamás hubieran sido capaces de tomar control de la mitad de Irak y Siria si los EEUU no hubieran sido tan insensatos como para dejarles el equivalente de un ejército en equipamiento de última generación en las manos del gobierno Irakí, que prácticamente lo abandonó. También los ayudó que una inmensa cantidad de recursos les llegaba de los ya mencionados patrocinadores extranjeros de los rebeldes. También ayudó que Turquía dejó sus aeropuertos y fronteras abiertos a yihadistas de todo el mundo que viajaron para unirse a Daesh. También parece haber habido algún tipo de apoyo financiero por parte de los estados del Golfo, ya sea formalmente o a través de canales alternativos.

El estado Turco tiene su propia agenda. No es de ninguna forma un simple representante de los EEUU. Pero al final del día, es un miembro de la OTAN y puede contar con el cien por ciento del apoyo del gobierno de los EEUU—tal como ilustra la venta de misiles que los EEUU hicieron a Turquía días antes del tweet de retirada.

En vista de todo eso, podemos ver por qué la YPG/YPJ optó por colaborar con el ejército estadounidense. Mi punto no es defender esta decisión, sino mostrar que bajo las circunstancias, era la única alternativa práctica a la aniquilación. Al mismo tiempo, es claro que esta estrategia no ha generado una seguridad para el experimento en Rojava. Incluso si dejamos de lado los problemas éticos, hay problemas con depender de los Estados Unidos—o Francia, Rusia, Turquía, Arabia Saudí o cualquier otro gobierno estatal con su propia agenda. Como anarquistas, debemos discutir muy seriamente acerca de cómo crear otras opciones para la gente en zona de conflicto. ¿Hay alguna otra forma de coordinación internacional horizontal y descentralizada que pudiera haber resuelto los problemas que la gente de Rojava enfrentó, para que no se tuvieran que ver forzados a depender del ejército estadounidense? Si no encontramos una respuesta a esta pregunta cuando miramos a la Siria del período 2013-2018, ¿Hay algo que pudiéramos haber hecho antes? Estas son preguntas urgentísimas.

Nadie debería olvidar que ISIS fue reducido a su estado actual de relativa debilidad por un movimiento de resistencia multi-étnico, con una democracia radicalmente de base, que por cierto involucró voluntarios de todo el mundo. En vista de la orden de Trump de abandonar y traicionar la lucha contra ISIS, cada persona sincera que verdaderamente quiera darle un fin a la propagación de grupos terroristas apocalípticamente fundamentalistas como ISIS o sus inminentes sucesores debería dejar de contar con el estado y poner todos sus recursos en apoyar directamente los movimientos multi-étnicos igualitarios. Se vuelve claro que estos son nuestra única esperanza.

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¿Qué significa la retirada de las tropas?

No me sorprende que Trump y los estadounidenses estén “traicionando a un aliado”—no creo que nadie aquí haya tenido la ilusión de que Trump o el Pentágono hayan tenido la intención de apoyar el proyecto político de Rojava. Mirando hacia la historia, se vuelve claro que cuando ISIS fuera derrotado, los EEUU dejarían a Rojava a la merced del ejército Turco. Si las fuerzas de la YPG/YPJ se han mostrado reticentes en eliminar las últimas fortalezas de ISIS, ésta ha sido una de sus razones.

Pero aún así es muy sorprendente y desconcertante que Trump se haya apurado tanto en renunciar este punto de apoyo que los EEUU han esculpido en medio de la esfera de influencia rusa—y que el aparato militar se lo haya permitido. Desde la perspectiva de mantener la hegemonía militar global de los EEUU, la decisión no tiene ningún sentido. Es un regalo gratuito para Putin, Erdoğan e ISIS, que pueden tomar ventaja de la situación para regenerarse en la región, quizás en una nueva forma—más al respecto de ese tema más adelante.

La retirada de Siria no significa necesariamente que un conflicto con Irán quede descartado, por cierto. Por el contrario, ciertos halcones de guerra en el gobierno estadounidense pueden ver esto como un paso hacia consolidar una posición desde la que esto se vuelve posible.

Como sea que lo mires, la decisión de Trump significa malas noticias. Indica que el “estado profundo” de los EEUU no tiene poder sobre la política exterior de Trump. Sugiere que el proyecto neoliberal estadounidense está muerto, o al menos que algunos de los elementos de la clase gobernante de los EEUU así lo consideran. También supone un futuro en el cual los autócratas etno-nacionalistas como Erdoğan, Trump, Assad, Bolsonaro, y Putin estarían en el asiento de chofer del mundo, confabulando entre ellos para mantener el poder en sus respectivos ámbitos.

En ese caso, la era pos-guerra fría de hegemonía militar de los EEUU se habría acabado, y estaríamos entrado a una era multipolar en la cual los tiranos gobernarán etno-estados autoritarios balcanizados: piensen en Europa antes de la Primera Guerra Mundial. Los liberales (¿y anarquistas?) que imaginan que esto podrían ser buenas noticias son tontos peleando con el enemigo de ayer y la guerra de ayer. La coalición de facto roja/café de socialistas y fascistas que celebran esto nos llevan atropelladamente a un nuevo mundo en que cada vez más del mundo se verá como las peores partes de la Guerra Civil Siria.

Y hablando desde este punto de vista, aquí, hoy, no lo digo a la ligera.

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¿Qué viene ahora?

Lamentablemente, los movimientos Kurdos y de izquierda en Turquía han sido decimados en los últimos años. Me sorprendería mucho si es que hay algún tipo de levantamiento en Turquía, sin importar lo que pase en Rojava. No nos deberíamos permitir a nosotros mismos esperar que una invasión Turca pueda generar una insurrección en el Kurdistán del norte.

A menos que algo realmente inesperado suceda, básicamente hay dos escenarios posibles:

Primer escenario

En el primer escenario, el Partido de la Unión Democrática (PYD) hará algún tipo de acuerdo con el régimen de Assad, probablemente menos favorable que los términos que hubieran sido posibles antes de la invasión Turca en Afrin; ambos lados probablemente harían concesiones de algún tipo y acordarían pelear del mismo lado si es que Turquía llegara a invadir. Si Rusia se ve de acuerdo con esto, sería suficiente para prevenir una invasión. Ya sea la YPG/YPJ o la SAA se encargarían de acabar con el enclave de Hajin, y la guerra estaría prácticamente terminada exceptuando en Idlib.

Tanto el régimen de Assad como las diferentes formaciones mayoritariamente Kurdas han sido extremadamente tercos en las negociaciones, pero quizás la amenaza tanto a Rojava como al régimen de Assad es tan extrema que elegirán esta opción. Es posible que este sea uno de los objetivos de la amenaza Turca, o incluso de la retirada de Trump: forzar a la YPG a renunciar su autonomía militar al régimen de Assad.

La YPG, PYD y compañía no están en una muy buena posición de negociación ahora mismo, pero el régimen sabe que al menos puede negociar con ellos, mientras que si el norte de Siria es ocupado por fuerzas yihadistas apoyadas por Turquía, no está claro que sucedería después. Rojava contiene gran parte de las mejores tierras de agricultura en el norte, y también de los yacimientos petrolíferos en el sur.

Sólo puedo especular los términos a los que pueda llegar este acuerdo. Hay mucha especulación en internet: derechos de idioma, regularización de la ciudadanía Kurda, que el servicio en la YPG cuente como servicio militar para que los soldados que lucharon contra ISIS no se vean inmediatamente reclutados en la SAA, algún tipo de autonomía política limitada, o similares. A cambio, la YPG y sus aliados tendrían que prácticamente entregar el control político y militar de las zonas de la SDF al régimen.

¿Se podría confiar en que el régimen de Assad cumpla con sus acuerdos después de recuperar el control? Probablemente no.

Para ser claro, es demasiado fácil para mí hablar en términos abstractos sobre el régimen de Assad como el menor de dos males. Estoy informado sobre las diferentes atrocidades que el régimen ha cometido, pero no las he experimentado por mí mismo, y esta no es una parte de Siria donde haya hecho sus peores cosas, así que estoy más acostumbrado a escuchar historias de los locales sobre Daesh y otros yihadistas, sin mencionar Turquía. Probablemente haya gente en otras partes de Siria que ven la idea de que el régimen de Assad retome el poder con el mismo temor con el que la gente aquí ve al ejército Turco e ISIS.

En cualquier caso, hay indicios de que este primer escenario aún sería posible. El régimen ha enviado tropas a Manbij, una de las primeras líneas donde ha estado ocurriendo un masivo aumento de tropas de Turquía y el Ejército Libre Sirio. Han habido reuniones entre el PYD y el régimen, además de los Rusos. Una negociación mediada por Egipto entre el PYD y el régimen está agendada para ocurrir pronto.

El primer escenario no ofrece un conjunto muy atractivo de opciones. No es por lo que Jordan Mactaggart o los miles de Sirios han luchado y muerto con el YPG/YPJ. Pero es preferible al otro escenario…

Segundo escenario

En el segundo escenario, el régimen de Assad se aliara con Turquía en vez de con la YPG.

En este caso, alguna combinación del ejército Turco y sus subsidiarios afiliados invadirán el norte mientras que el régimen invade desde el sur y el oeste. La YPG peleará hasta la muerte, calle a calle, manzana a manzana, en un infierno que recuerda al Levantamiento del gueto de Varsovia o la Comuna de París, utilizando todas las tácticas defensivas que adquirieron luchando contra ISIS. Mucha gente morirá. Eventualmente, el régimen de Assad, junto con Turquía establecerán una línea entre sus zonas de control. En el futuro previsible, habrá algún tipo de resto de estado Turco-Yihadista en el Norte de Siria.

Cualquier minoría Kurda, Asiria, Armenia, Cristiana u otra que quede en la zona será expulsada, limpiada étnicamente o terrorizada. El Ejército Libre Sirio y sus milicias relacionadas probablemente saquearán todo lo que puedan. A largo plazo, Turquía probablemente envíe a los refugiados Sirios que están actualmente en Turquía de vuelta a las zonas ocupadas, causando cambios demográficos irreversibles que podrían ser la causa de conflictos étnicos a futuro en la región.

No debemos creer en ninguna garantía del estado Turco o sus apologistas diciendo que este no será el resultado de su invasión, ya que esto es exactamente lo que hicieron en Afrin, y no hay ninguna razón por la cual se vayan a comportar distinto en Rojava. Recuerden: desde la perspectiva de Turquía, la YPG/YPJ es el enemigo número uno en Siria.

Ahora hablemos sobre Daesh. A pesar de la amenaza inminente de invasión, la SDF sigue terminando con el enclave en Hajin de ISIS. Si no fuera por el hecho que Turquía está tirándole un salvavidas a Daesh amenazando invadir, Daesh estaría perdido, ya que están rodeados por la SDF, SAA y el ejército irakí. Déjenme repetirlo: Trump dándole a Turquía el visto bueno de invadir a Rojava es prácticamente la única cosa que podría salvar a ISIS.

Trump ha dicho repetidamente que Turquía promete terminar con ISIS. Para creer en esta mentira, tendrías que ser políticamente ignorante, sí—pero además, tendrías que ser geográficamente iletrado. Esto describe a los seguidores de Trump, por lo menos.

Incluso si el gobierno de Turquía tuviera alguna intención de luchar contra Daesh en Siria—una afirmación que es altamente dudosa, considerando lo fácil que Turquía le dejó a ISIS levantarse—para llegar a Hajin y el valle del río Eufrates, tendrían que atravesar todo Rojava. No hay ninguna otra forma de llegar a Hajin. Si no conoces bien el área, mira el mapa y verás de lo que estoy hablando.

El régimen de Assad mantiene posiciones cruzando el Río Eufrates desde las posiciones de la SDF y Daesh, y estaría dispuesto a terminar con el último enclave de ISIS. En mi opinión, preferiría ver al régimen recibir las pérdidas para lograrlo que ver a la YPG sobreextenderse y dar más sangre. Pero aquí el punto es que cuando Trump dice algo del estilo de “Turquía terminará con ISIS” está enviándole señales a Turquía de que puede atacar a Rojava y no hará nada para detenerlos. No tiene nada que ver con ISIS y todo que ver con una limpieza étnica en Rojava.

Por lo menos, incluso si Assad se alía con el gobierno de Turquía, podemos esperar ver que las fuerzas del régimen terminarán de todas formas con ISIS. Si Turquía se sale con la suya y hace aquello de lo que habla Trump, abriéndose un paso por Rojava hasta Hajin, probablemente le dará a los luchadores de Daesh un salvoconducto, un nuevo juego de ropas, tres comidas al día, y este pueblo en el que vivo a cambio de su asistencia luchando contra futuros levantamientos Kurdos.

Así que así es: al declarar la victoria contra ISIS, Trump está armando la única forma en que los luchadores de ISIS podrían salir de esta situación con sus capacidades intactas. Es Orwelliano, por decir lo menos.


La única otra opción que puedo imaginarme es que, si las negociaciones con el régimen de Assad colapsan o el PYD decide mantener su superioridad moral y no comprometerse con el régimen—que no son dignos de confiar y han realizado múltiples atrocidades—sería dejar que la SDF se distribuya en la población civil, permitiéndole a Turquía y sus aliados entrar a Rojava sin perder la fuerza de combate de la YPG/YPJ e inmediatamente comenzar una insurrección. Esto puede ser más inteligente que una batalla final condenada a perder, pero quién sabe.

Tu silencio es el eco de las bombas. Una manifestación en solidaridad en Milán, Italia.

Mirando hacia el futuro

Personalmente, quiero ver el fin de la Guerra Civil Siria, y que Irak de alguna forma se logre salvar de otro ciclo de guerra en el futuro próximo. Quiero ver que se prevenga que ISIS se regenere y se prepare para otra ronda de violencia. Eso no significa intensificar el control policial en esta parte de mundo—significa encontrar soluciones locales a la pregunta sobre cómo poblaciones y personas distintas pueden coexistir, y como pueden defenderse de grupos como Daesh. Esto es parte de lo que la gente ha intentado hacer en Rojava, y es una de las razones por las que Trump y Erdoğan se ven tan amenazados por este experimento. Al fin y al cabo, la existencia de grupos como ISIS hace que su autoridad se vea preferible en comparación, mientras que proyectos multi-étnicos de participación horizontal sirven para mostrar lo opresivo que es su modelo.

Derrocar a Assad por la vía militar es un proyecto muerto—o al menos, las cosas que tendrían que pasar para hacer posible de nuevo en el futuro cercano serían más horribles de lo que es el régimen. Espero que de alguna forma, algún día, pueda haber algún tipo de acuerdo entre el régimen y la YPG/YPJ, y entre el régimen y los rebeldes en Idlib, y todos los que hayan sufrido aquí. Si el capitalismo y la tiranía estatal son el problema, este tipo de guerra civil no es la solución, aunque parece probable que lo que ha pasado en Siria vaya a pasar en otras partes del mundo, ya que las crisis generadas por el capitalismo, el poder estatal y los conflictos étnicos ponen a la gente en conflicto.

¿Qué puedes hacer tú, leyendo esto en una parte más segura y estable del mundo?

Primero, puedes divulgar la idea de que la decisión de Trump no es una manera de traer la paz a Siria ni una confirmación de que ISIS haya sido derrotado. Puedes contarle a otra gente lo que te he contado de cómo se ve la situación desde acá, en caso de que yo no sea capaz de hacerlo.

Segundo, en el evento de una invasión de Turquía, puedes usar todos los medios en tu poder para desacreditar e impedir al estado de Turquía, Trump y los otros que han preparado el camino para este resultado. Incluso si no eres capaz de detenerlos—incluso si no puedes salvar nuestras vidas—serás parte de la construcción del tipo de movimientos sociales con la capacidad colectiva que será necesaria para salvar las vidas de otros en el futuro.

Por otra parte, puedes pensar acerca de cómo podemos encontrar mejores soluciones para cuando haya otro levantamiento como el de Siria. ¿Cómo podemos asegurarnos de que los gobiernos caigan antes de que su régimen lleve a un régimen de pura fuerza, en el cual sólo los insurrectos apoyados por otros estados puedan tomar el control?, ¿Cómo podemos ofrecer otras visiones de cómo la gente puede vivir y satisfacer sus necesidades juntos, y movilizar la fuerza que será necesaria para implementarlo y defenderlo en una escala internacional sin la necesidad de un estado?

Estas son grandes preguntas, pero tengo fe en ustedes. Debo tenerla.


Una manifestación en solidaridad en Alemania.

Apéndice: Narrativas rivales

Basándome en esta útil visión general, aquí hay una reseña de las narrativas que se suelen ver de los distintos lados de la Guerra Civil Siria:

Narrativa leal al régimen:

  • Énfasis en cómo los EEUU y otros países apoyaron y financiaron a los rebeldes para sus propios fines geopolíticos, causando la escalada del conflicto.
  • La existencia de ISIS es atribuida a que el apoyo a los rebeldes cayó en las manos equivocadas, y más fundamentalmente como el resultado de la Guerra de Irak del 2003.
  • Énfasis en los vínculos y cooperación entre los llamados grupos rebeldes moderados y grupos como Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) para argumentar que son parte del mismo problema.
  • Visiones variadas en cuanto a las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) y su legitimidad. Esto parece ser distinto en cada caso, con algunos pensando que son tan malos como los rebeldes tradicionales y otros viéndolos como aliados contra ISIS y rebeldes apoyados por Turquía.

Narrativa occidental, árabe del golfo y rebelde:

  • Énfasis en cómo la Primavera Árabe y la brutal represión de una protesta (relativamente) pacífica llevó a la escalada del conflicto y rebelión armada y eventualmente guerra civil.
  • La existencia de ISIS se atribuye a las acciones de Assad. Se suele afirmar que sus acciones brutales y su dependencia en milicias sectarias generaron un ambiente en el cual ISIS pudo crecer y ganar apoyo. Por otra parte, se afirma que el ejército de Assad dirigió deliberadamente ataques a otros rebeldes en vez de a ISIS, y por tanto es altamente culpable por su ascenso.
  • Énfasis en cómo hay una clara distinción entre los rebeldes moderados y los radicales, y que deberíamos separar a los dos en un análisis honesto.
  • Las visiones sobre la SDF van desde poco amigables hasta directamente hostiles. Muy seguido enfatizan en casos en los cuales el Ejército Árabe Sirio (SAA) y la SDF trabajaron juntos. En sus formas más moderadas, esta narrativa crítica la excesiva dependencia en los Kurdos en las áreas de mayoría Árabe, aunque reconociendo la legitimidad de la organización en áreas de mayoría Kurda.

Narrativa Turca:

La narrativa Turca es básicamente la misma que la anterior en la mayoría de los puntos, con la excepción importante de que la hostilidad contra la SDF se intensifica al extremo. Aquí, los vínculos entre la SDF y el PKK se enfatizan y la SDF se caracteriza como una organización terrorista ilegítima y como una amenaza para Turquía que reprime a la población Árabe local.

Narrativa occidental y Kurda:

  • El conflicto se ve como una oportunidad histórica para la población Kurda y su búsqueda de una nación. Se enfatiza cómo los Kurdos fueron discriminados antes de la guerra y cómo ahora pueden tomar el asunto en sus propias manos.
  • La existencia y expansión de ISIS se culpa mayoritariamente a Turquía. Especialmente a la pasividad de Turquía durante la batalla de Kobane, junto con acusaciones de apoyo directo a ISIS e importaciones del petróleo de ISIS.
  • Con respecto a los rebeldes, las visiones suelen ser más cercanas a las de los leales al régimen. Los rebeldes (al menos en partes relevantes) se ven como subsidiarios de Turquía o como lunáticos radicales de los que Turquía hace la vista gorda. La línea entre los rebeldes e ISIS se suele difuminar, aunque no se suelen juntar tanto como en la narrativa leal al régimen.
  • La SDF se ve como uno de los únicos actores sensatos y morales en una batalla caracterizada por malo versus malo. Se enfatizan las atrocidades de tanto los rebeldes como los leales al régimen para apoyar esta visión.

Narrativa de ISIS e Islamistas radicales:

  • El inicio del conflicto se ve como un gran despertar de los Musulmanes frente al jefe supremo Alawita apóstata. Se enfatiza la solidaridad de luchadores extranjeros hacia sus hermanos Sirios.
  • Esta perspectiva incluye a ISIS además de al-Qaeda y otros grupos radicales similares, que ven a ISIS como un grupo que traicionó la causa yihadista.
  • Los rebeldes se ven como traidores ingenuos sirviendo a los intereses de gobiernos extranjeros e implementando ideales no-Islámicos en su nombre. Se enfatiza cómo los rebeldes negocian y llegan a acuerdos con los leales al régimen, para luego ser traicionados y perder territorio.
  • Se ve a la SDF como apóstatas ateos bajo sueldo estadounidense. La principal diferencia con Turquía es quizás el énfasis en la falta de religión en vez de las conexiones con el PKK.

Hay un monumento en Kobane que marca el punto más lejano de la extensión territorial que alcanzó ISIS en Irak y Siria en 2014 durante la batalla de Kobane. ISIS tomó posesión del 85 porciento de la ciudad; llegaron hasta esta intersección hasta que se les hizo retroceder por una fuerte resistencia.

  1. En Hajin, donde se encuentra la última fortaleza de ISIS, la posición norteamericana está muy por detrás del frente de batalla, en el rango de artillería pero muy por detrás del rango de cualquier arma en el poder de Daesh, por lo que pueden posicionarse ahí y atacar sin recibir ataques de vuelta, mientras que los riesgos lo toman las fuerzas terrestres de las Unidades de Protección Popular (YPG) y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF). Esto es precisamente lo que nos haría el ejército Turco si es que Turquía llega a invadir Rojava. 

  2. De hecho, existen dos grandes partidos en el Kurdistán Irakí aparte del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK). Cada uno tiene su propio ejército y policía; una vez lucharon una guerra civil. No se llevan para nada bien. El Partido Democrático de Kurdistán (KDP), la dinastía familiar Barzani, está más cercanamente alineado con Turquía y los EEUU; estaba más alineado con Saddam Hussein antes. Tienen malas relaciones con la administración en Rojava; son altamente despreciados aquí porque básicamente se hizo a un lado y dejaron que la catástrofe en Sinjar sucediera en su propio patio trasero mientras el PKK se lanzaron al apoyo. La Unión Patriótica del Kurdistán (PUK) tiene mejores relaciones con Irán, el PKK y la administración de aquí. Hay una milicia vinculada al KDP en Rojava llamada la Peshmerga de Rojava; de nuevo, tienen una mala reputación porque han pasado toda la guerra haciendo muy poco mientras la YPG muere por montones luchando contra ISIS. Todo esto es simplemente para decir que no hay una sola posición Kurda; también hay grupos reaccionarios Kurdos. 

  3. Claro está, los rebeldes Sirios nunca fueron homogéneos; entre ellos, puedes encontrar tanto una parte alineada con Turquía y los yihadistas, y una parte más alineada con la YPG/YPJ. Desafortunadamente, muchos de aquellos interesados en soluciones “democráticas” al conflicto en Siria se vieron obligados a escapar del país hace años.