El asedio del Tercer Recinto en Minneapolis

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Un análisis

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En este texto anónimo, algunos participantes en el levantamiento en Minneapolis en respuesta al asesinato de George Floyd analisan cómo una combinación de diferentes tácticas obligó a la policía a abandonar el Tercer Recinto1.


El siguiente análisis está motivado por una discusión que tuvo lugar frente al Tercer Recinto mientras los incendios se elevaban desde sus ventanas en el tercer día de la Rebelión por George Floyd en Minneapolis. Nos unimos a un grupo de personas cuyos rostros iluminados por el fuego resplandecían de alegría y asombro desde el otro lado de la calle. Personas de varias etnias estaban sentadas codo con codo hablando del valor táctico de los láseres, el espíritu de “compartirlo todo”, la unidad interracial en la lucha contra la policía y la trampa de la “inocencia”. No hubo desacuerdos; todos vimos las mismas cosas que nos ayudaron a vencer. Miles de personas compartieron la experiencia de estas batallas. Esperamos que halla quedado en sus memorias el recuerdo de cómo se debe luchar. Pero el tiempo de combate y la celebración de la victoria son inconparables con los hábitos, espacios y apegos de la vida cotidiana y su reproducción. Es aterrador lo lejos que sentimos hoy aquellos sucesos. Nuestro propósito aquí es preservar la estrategia que resultó victoriosa contra el Tercer Recinto de Minneapolis.

Nuestro análisis se centra en las tácticas y en la composición de la multitud que asedió el Tercer Recinto en el segundo día del levantamiento. El asedio duró aproximadamente desde las 4 pm hasta las primeras horas de la mañana del 28 de mayo. Creemos que la retirada táctica de la policía de la comisaria el tercer día fue ganada por el asedio del segundo día, que agotó el personal y los suministros del distrito. No estuvimos presentes en los combates que precedieron a la retirada , ya que aparecimos justo cuando la policía se iba. Estábamos al otro lado de la ciudad en una zona donde los jóvenes luchaban mano a mano contra la policía mientras intentaban saquear un centro comercial.

28 de mayo: El tercer recinto durante el día. Esa noche fue incendiado.

Contexto

La última revuelta popular contra el Departamento de Policía de Minneapolis tuvo lugar en respuesta al asesinato policial de Jamar Clark el 15 de noviembre de 2015. En este caso los disturbios se dieron durante dos semanas hasta el dia 2 de diciembre. La multitud se enfrentó repetidamente a la policía que respondia con balas; la respuesta al tiroteo fue la ocupación del cercano Cuarto Recinto. Organizaciones como la NAACP y la recién formada Black Lives Matter afirmaron su control sobre las multitudes que se reunían; a menudo estas estaban en desacuerdo con los jóvenes rebeldes no afiliados que preferían luchar contra la policía directamente. Gran parte de nuestro análisis a continuación se centra en cómo los jóvenes rebeldes negros y morenos de los barrios pobres y de clase trabajadora aprovecharon la oportunidad de anular esta relación. Creemos que esto fue una condición necesaria para el levantamiento.

George Floyd fue asesinado por la policía en la calle 38 y la avenida Chicago entre las 8:20 y las 8:32 pm, el lunes 25 de mayo. Las manifestaciones en contra de su asesinato comenzaron al día siguiente en el mismo lugar, donde se realizó una vigilia. Algunos asistentes iniciaron una marcha hasta el Tercer Recinto en la calle Lake y la 26, donde los rebeldes atacaron los vehículos de la policía estacionados.

Estos dos lugares se convirtieron en importantes puntos de reunión . Muchos grupos comunitarios, organizaciones, liberales, progresistas e izquierdistas se reunieron en el lugar de la vigilia, mientras que los que querían luchar generalmente se reunían cerca de la comisaria. Esto puso más de dos millas entre dos multitudes muy diferentes, una división espacial que tambien se reflejó en otras áreas de la ciudad. Los saqueadores se enfrentaban a la policía en zonas comerciales dispersas fuera de la esfera de influencia de las organizaciones, mientras que muchas de las marchas izquierdistas excluían a los elementos combatientes con la conocida táctica de vigilancia pacifica por miedo a perder su imagen respetable.

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El “Sujeto” del levantamiento por George Floyd

El sujeto de nuestro análisis no es la raza, la clase, una organización, o incluso un movimiento, sino la multitud. Nos centramos en la multitud por tres razones. Primero porque, con la excepción de los médicos de la calle, el poder y el éxito de los que lucharon en el Tercer Recinto no dependió de su experiencia en “organizar” o en participar de organizaciones. Más bien, fue el resultado de personas y grupos no afiliados que asumieron valientemente papeles que se complementaron entre sí y que aprovecharon las oportunidades que se les presentaron.

Si bien todo comenzo en un mitin organizado por una organización dirigida por negros, todas las acciones que acabaron con el incedio de el Tercer Recinto se llevaron a cabo después de que el mitin terminara, por personas que no estaban afiliadas a él. No había prácticamente nadie de la gama habitual de autoproclamados líderes comunitarios y religiosos, lo que significaba que la multitud podía transformar la situación libremente. Las organizaciones confían en la estabilidad y la previsibilidad para ejecutar sus estrategias programadas con anticipacion. Por consiguiente, los dirigentes de estas pueden verse amenazados por cambios repentinos en aquellas condiciones sociales que hacen que ellos sean relevantes. Las organizaciones -incluso las autoproclamadas “revolucionarias”- tienen interés en reprimir las revueltas espontáneas para luego tomar en sus filas a quienes están descontentos y enfurecidos. Ya se trate de un funcionario electo, un líder religioso, un “organizador de la comunidad” o un representante de la izquierda, su mensaje a las multitudes rebeldes es siempre el mismo: esperen.

Quienes incendiaron el Tercer Recinto eran una multitud y no una organización porque sus objetivos, medios y composición interna no estaban regulados por una autoridad centralizada. Esto resultó beneficioso, ya que la multitud recurrió a opciones más prácticas y tuvo más libertad para crear relaciones internas imprevistas con el fin de adaptarse al conflicto en cuestión. Nos extenderemos sobre esto más adelante en la sección titulada “El patrón y composicion de la batalla’”.

El sujeto de la revuelta de el 27 de mayo fue la multitud, consituida por quienes tienen poco en juego en el orden existente vigilado por la policía. Crucialmente, una tregua de pandillas había sido convocada después del primer día de disturbios, desapareciendo momentaneamente las barreras territoriales, generando una unidad en la lucha. La muchedumbre venia en su mayoría de la clase trabajadora y de los barrios pobres de negros y morenos. Esto se noto principalmente en aquellos que enfrentaron a la policía,vandalizaron y saquearon tiendas. Aquellos que no se identifican como “dueños” del mundo que los oprime son más propensos a pelear y robar cuando se presenta la oportunidad. La multitud no tiene ningún interés en justificarse ante los espectadores y apenas está interesada en “significar” algo para alguien fuera de sí misma. No había señales ni discursos, sólo cánticos que servían a los propósitos tácticos de “exagerar” (“Fuck 12!”) e interrumpir la violencia policial con “inocencia” estratégicamente desplegada (“Manos arriba! No disparen!”).

28 de mayo: Una casa de empeños saqueada al este del Tercer Distrito en Lake Street a punto de incendiarse. La historia cuenta que la noche anterior, el dueño había disparado y matado a un manifestante.

Roles

Apoyo médico

Aqui se incluía médicos trabajando en la calle y médicos que realizaban el triaje y la atención de urgencia en algun espacio convertido en centro comunitario cerca de la comisaría. Bajo diferentes circunstancias, esto se realizaba en cualquier establecimiento comercial, religioso o sin fines de lucro cercano. Alternativamente, la multitud o un grupo médico podría ocupar tal espacio mientras durase la protesta. Los que se organizaban como médicos en la calle no interferían con las opciones tácticas de la multitud. En cambio, trataban constantemente a cualquiera que necesitara su ayuda.

Protestantes pacíficos

Las tácticas no violentas de los manifestantes pacíficos sirvieron para dos objetivos familiares y uno inusual:

  • Crearon un espectáculo de legitimidad, que se intensificó con la escalada de violencia policial.
  • Crearon una línea de frente que bloqueaba los intentos de la policía de avanzar cuando se desplegaban fuera del recinto.
  • Además, en un giro inesperado, los manifestantes pacíficos cumplieron un rol de proteccion para quienes lanzaban los proyectiles.

Cada vez que la policía amenazaba con lanzar gas lacrimógeno o balas de goma, los manifestantes no violentos se alineaban en el frente con las manos en alto, gritando “¡Manos arriba, no disparen!” A veces se arrodillaban, pero normalmente sólo durante las pausas relativas en la acción. Cuando los policías se desplegaban fuera de la comisaria, se encontraban frecuentemente frente a una línea de manifestantes “no violentos”. Esto tuvo el efecto de estabilizar temporalmente el espacio de conflicto y dio a otros miembros de la multitud un blanco fijo. Mientras que algunos manifestantes pacíficos ordenaban airadamente a la gente que dejara de tirar cosas, eran pocos y a medida que el dia fue avanzando fueron dejando de hacerlo. Esto se debió probablemente a que la policía tenía como objetivo de sus balas de goma a las personas que lanzaban objetos, lo que enfureció a la multitud. Cabe señalar que a menudo ha ocurrido lo contrario -ya que estamos acostumbrados a ver más tácticas de confrontación para proteger a quienes practican la no violencia (por ejemplo, en Standing Rock y Charlottesville). La inversión de esta relación en Minneapolis dio mayor autonomía a quienes empleaban tácticas de confrontación.

Lanzadores de proyectiles

Algunos protestantes arrojaban botellas de agua, piedras y algunos cócteles molotov a la policía, y disparaban fuegos artificiales. Estos no siempre trabajaban en grupo, de esta manera se protegían de ser blanco de manifestantes no violentos que querían dictar las tácticas a la multitud. Quienes cumplieron este rol fueron utiles por tres razones:

  • Alejaban la violencia policial de los elementos pacíficos de la multitud durante los momentos de escalada.
  • Pacientemente agotaron las municiones de la policía.
  • Amenazaron la seguridad física de la policía, dificultando su avance.

El primer día del levantamiento, hubo ataques a varios vehículos policiales estacionados en el Tercer Recinto. Al dia siguiente esto continuo, comenzando con el lanzamiento de botellas de agua a los agentes de policía situados en el techo de la comisaria y a lo largo del edificio. Cuando la policía respondió con gas lacrimógeno y balas de goma, los manifestantes comenzaron a emplear piedras. Algunas personas desmantelaron los bancos de las paradas de autobuses para suministrar más proyectiles. Durante la noche unas pocas personas comenzaron a utilizar fuegos artificiales, lo que se generalizó en los días tres y cuatro. Por último, cabe señalar que la policía de Minneapolis utilizó “puntas verdes”, balas de goma con puntas de tinta verde que explotan para marcar a los infractores de la ley para su posterior arresto. Una vez que quedó claro que el departamento de policía tenía una capacidad limitada para cumplir su amenaza y, además, que la multitud podía ganar, los que habían sido marcados tenían todos los incentivos para luchar como el demonio contra la policía.

28 de mayo. Parte de atras de la misma tienda ardiendo.

Láseres

En la gramática del movimiento rebelde de Hong Kong, aquellos que operan los punteros láser son llamados “magos de la luz”. Como fue el caso en Hong Kong, Chile, y en otros lugares en 2019, esta vez algunas personas vinieron preparadas con punteros láser para atacar la capacidad óptica de la policía. Los punteros láser tienen la particularidad de ser tan importantes en las manifestaciones como riesgosos para quien los usa, ya que es muy fácil rastrearlos, incluso cuando están operando dentro de una multitud densa y activa por la noche. Los usuarios de punteros láser son especialmente vulnerables si intentan apuntar a agentes de policía individuales o (especialmente) a helicópteros de la policía mientras operan en pequeñas multitudes; esto sigue siendo así incluso si todo el vecindario está siendo objeto de saqueos masivos (que nosotros sepamos el uso durante el dia de punteros láser de alta potencia con visores sigue sin probarse). La ventaja de los punteros láser es inmensa: comprometen momentáneamente la vista de la policía en el terreno y pueden desactivar los drones interfiriendo con sus sensores infrarrojos y cámaras de detección. En este último caso, un dron apuntado insistentemente con punteros laser puede descender a la tierra donde la multitud puede destruirlo. Esto ocurrió repetidamente en los días dos y tres. Si una multitud es particularmente densa, los láseres pueden utilizarse para ahuyentar a los helicópteros de la policía. Esto se demostró con éxito en el tercer día después de la retirada de la policía del Tercer Recinto, así como en el cuarto día en las proximidades de la batalla del Quinto Recinto.

Barricadas

Algunos manifestantes construyeron barricadas con materiales cercanos, incluyendo una impresionante barricada que bloqueaba a la policía en la 26 Avenida, justo al norte de Lake Street. En este último caso, la barricada se montó a partir de un tren de carros de supermercado sacados de un aparcamiento cercano. Tambien se usaron contenedores de basura, barricadas de la policía y materiales de contrachapado y vallas de una obra en construcción . En el Tercer Recinto, la barricada proporcionaba una cubierta útil para los ataques con punteros láser y piedras, al tiempo que servía como punto de reunión natural para que la multitud se reagrupara. En el Quinto Recinto, cuando la policía avanzo a pie hacia la multitud, docenas de individuos obstaculizaron su paso con una barricada de varias filas. Por un lado, esto tenía la ventaja de evitar que la policía avanzara más y realizara arrestos, mientras que permitía a la multitud reagruparse fuera del alcance de las balas de goma. Sin embargo, pronto quedó claro que las barricadas estaban desalentando a la multitud a retomar las zonas del avanze policial , y tuvieron que ser parcialmente desmanteladas para facilitar una segunda presión hacia las líneas de la policía. Es difícil coordinar la defensa y el ataque en un solo gesto.

”Sound systems”

La musica proporciono un ambiente sónoro que animó a la multitud. El himno de los días dos y tres fue “Fuck The Police” de Lil’ Boosie. Sin embargo, una innovación que nunca habíamos visto antes fue el uso de motores de coche para “revolucionar” a la multitud. En un principio aparecio una camioneta con un sistema de escape modificado, que estaba estacionada detrás de la multitud mirando hacia el lado opuesto. Cuando las tensiones con la policía eran altas y parecía que el conflicto se reanudaría, el conductor ponía en rojo su motor y lo hacía rugir estruendosamente sobre la multitud. Otros coches modificados de forma similar se unieron luego, así como algunos motociclistas.

28 de mayo: El interior de Cub Foods, junto al Target que fue saqueado. Una gran cantidad de helado derretido.

Saqueadores

Los saqueos sirvieron a tres objetivos.

Primero, se liberó suministros para curar y alimentar a la multitud. El primer día, los rebeldes intentaron apoderarse de la licorería que estaba justo enfrente del Tercer Recinto. Su éxito fue breve, ya que los policías lograron volver a asegurarla enseguida. Pero ni bien empezaba el segundo día, un puñado de personas mostraron su determinación subiendo a la tienda para burlarse de la policía desde el tejado. La multitud aclamó esta humillación, que implícitamente fijó el objetivo para el resto del día: demostrar la impotencia de la policía, desmoralizarla y agotar sus capacidades.

Una hora más tarde, los saqueos comenzaron en la licorería y en un Aldi a una cuadra de distancia. Aunque la mayoría de los presentes participaron en el saqueo, estaba claro que algunos se tomaron la molestia de ser estratégicos al respecto. Los saqueadores del Aldi liberaron inmensas cantidades de agua embotellada, bebidas deportivas, leche, barras de proteína y otros aperitivos y reunieron enormes cantidades de estos artículos en las esquinas de las calles. Además de la licorería y el Aldi, el Tercer Recinto estaba convenientemente situado en las cercanias de un Target, un Cub Foods, una zapatería, una tienda de dólares, un Autozone, un Wendy’s, y varios otros negocios. Una vez que comenzó el saqueo, se convirtió inmediatamente en parte de la logística del asedio de la multitud a la comisaria.

En segundo lugar, el saqueo aumentó la moral de la multitud creando solidaridad y alegría a través de un acto compartido de transgresión colectiva. El acto de dar regalos y el espíritu de generosidad se hizo accesible a todos, proporcionando un contrapunto positivo a los conflictos cara a cara con la policía.

En tercer lugar, y más importante, el saqueo contribuyó a mantener la situación ingobernable. A medida que los saqueos se extendieron por toda la ciudad, las fuerzas policiales de todas partes se dispersaron. Sus intentos de asegurar objetivos clave sólo dieron a los saqueadores rienda suelta sobre otras áreas de la ciudad. Como un puño que aprieta el agua, la policía se vio frustrada por un oponente que se expandió exponencialmente.

Incendios

La decisión de quemar los negocios saqueados es, tacticamente una medida inteligente. Esto contribuyó a agotar los recursos de la policía, ya que los bomberos obligados a extinguir continuamente los incendios en toda la ciudad requerían pesadas escoltas policiales. Esto afectó gravemente su capacidad de intervenir en situaciones de saqueo continuo, a la mayoría de las cuales nunca respondieron (los malls y la tienda Super Target en la Avenida University fueron excepciones). Esto ha sido diferente en otras ciudades, donde la policía optó por no escoltar a los bomberos.

En el caso del Tercer Recinto, el incendio del Autozone tuvo dos consecuencias inmediatas: primero, obligó a la policía a salir a la calle y establecer un perímetro alrededor del edificio para ayudar a los bomberos. Si bien esto disminuyó el enfrentamiento en la comisaria, también empujó a la multitud por la calle Lake, lo que posteriormente indujo a un saqueo generalizado y contribuyó a la difusión de la revuelta en todo el vecindario.

29 de mayo: La policía forma un perímetro alrededor del Tercer Precinto unas horas antes del toque de queda.

El patrón y composicion de la batalla

Usamos la palabra ”asedio” para describir a las batallas del segundo y tercer día en la comisaría porque la policía fue derrotada por desgaste. El patrón de la batalla se caracterizó por una constante intensificación determinada por saltos cualitativos debido a la violencia de la policía y la extensión del conflicto en saqueos y ataques a edificios de propiedad corporativa. La combinación de los roles enumerados anteriormente contribuyó a crear una situación que no podía ser controlada por la policía, pero que ésta se empeñó en contener. La represión necesaria para cada esfuerzo de contención intensificó la revuelta y la empujó más hacia el área circundante. Para el tercer día, toda la infraestructura corporativa que rodeaba el Tercer Recinto había sido destruida y la policía no tenía nada más que un “reino de cenizas” . Sólo quedaba su recinto, un blanco solitario con suministros agotados. Los rebeldes que aparecieron el tercer día encontraron a un enemigo al borde del precipicio. Todo lo que se necesitaba era un empujón final.

El segundo día del levantamiento comenzó con una concentracion: los asistentes estaban en las calles, mientras que la policía estaba apostada en la cima de la comisaria con un arsenal de armas para control de multitudes. Mas tarde la multitud intentó saltar las vallas que protegían el recinto para vandalizarlo. La policía disparó balas de goma en respuesta mientras los oradores del mitin pedían calma. Después de que pasara un tiempo y se pronunciaran más discursos, la gente volvió a intentarlo. Cuando llegó la ráfaga de balas de goma, la multitud respondió con piedras y botellas de agua. Esto desencadenó una dinámica de escalada que se aceleró rápidamente una vez que la manifestación terminó. Algunos hacian llamados a la no violencia y trataron de interferir con los que estaban tirando cosas, pero la mayoría de la gente no se molestó en discutir con ellos. Fueron ignorados en gran medida o la respuesta fue siempre la misma: “¡Esa mierda de no violencia no funciona!” De hecho, ninguno de los dos lados de este argumento era exactamente correcto: como el curso de la batalla demostraria luego, ambos lados se necesitaron mutuamente para lograr la histórica hazaña de reducir el Tercer Recinto a cenizas.

Una vez que la multitud y la policía se encontraton en una lucha constante, el objetivo de estos ultimos era expandir su control territorial avanzando hacia afuera de la comisaria. Cuando la policía decidió avanzar, comenzó a lanzar granadas aturdidoras a toda la multitud y a disparar balas de goma a los que arrojaban proyectiles, instalaban barricadas y devolvian los gases lacrimógenos.

29 de mayo: La sección de suministros de belleza de un Walgreens saqueado en Lake Street, justo al este del Tercer Recinto.

En el curso de este levantamiento se aprendieron cinco importantes lecciones.

En primer lugar, que es importante mantener la calma frente a las granadas aturdidoras, ya que no son físicamente dañinas si se está a más de cinco pies de distancia de ellas. Esta lección se extiende a una visión más general al respecto de las luchas callejeras: no entres en pánico, ya que la policía siempre usará el pánico contra nosotros. Se debe reaccionar rápidamente mientras se esta lo más calmado posible.

En segundo lugar, la práctica de lavar los ojos irritados por el gas lacrimógeno se extendió rápidamente de los médicos de la calle al resto de la multitud. Empleando el agua embotellada saqueada de las tiendas, mucha gente de la multitud pudo aprender y ejecutar rápidamente el lavado de ojos. Podia verse personas lanzando piedras que al minuto siguiente de hacerlo se encontraba tratando los ojos de alguien mas. Este conocimiento médico básico ayudó a construir la confianza de la multitud, permitiéndoles resistir la tentación del pánico y la estampida, para que pudieran volver al espacio de combate.

Tercero, quizás el descubrimiento táctico más importante de la multitud fue que cuando uno se ve obligado a retirarse del gas lacrimógeno, debe rellenar el espacio que ha abandonado lo más rápido posible. Cada vez que la multitud en el Tercer Recinto regresaba, volvía más enfadada y más decidida a detener el avance de la policía o a hacerles pagar lo más caro posible por cada paso que dieran.

Cuarto, la multitud hizo uso de la tecnica que en Hong Kong llamaron ”Se agua”. No sólo la gente regresaba rápidamente a los espacios de los que se habían retirado, sino que cuando se veian obligados a salir, no se compoban como lo hizo la policía al fijarse en el control territorial. Cuando se podia, la multitud regresaba a los espacios de los que se habían visto obligada a retirarse debido al gas lacrimógeno. Pero cuando no habia otra que retirarse, la gente se alejaba de los avances de la policía como una fuerza destructiva torrencial. Cada avance de la policía dio lugar a que más negocios fueran destrozados, saqueados y quemados. Esto significaba que la policía perdia sin importar si elegía permanecer sitiada o hacer retroceder a la multitud.

Finalmente, la caída del Tercer Recinto demuestra el poder de la ingobernabilidad como objetivo estratégico de las multitudes. Cuanto más pueda hacer la multitud, más difícil será controlarla para la policía. La efectividad se maximisa aumentando el número de roles que la gente puede desempeñar y multiplicando las relaciones complementarias entre ellos.

Los practicantes de la no violencia pueden usar su legitimidad para ocultar o proteger temporalmente a los que lanzan objetos. Los que lanzan objetos pueden alejar el fuego de la policía de los que practican la no violencia. Los saqueadores pueden ayudar a alimentar y curar a la multitud mientras desorientan a la policía. A su vez, aquellos que se enfrentan a la policía pueden generar oportunidades para el saqueo. Los ”magos de la luz” pueden proporcionar a quienes usan la violencia una opacidad temporal cegando a la policía y desactivando los drones y cámaras de vigilancia. Los practicantes de la no violencia pueden ganar tiempo para quienes montan las barricadas, cuyos trabajos pueden aliviar más tarde a todos asegurando la línea del frente.

Nosotros vemos que una multitud internamente diversa y compleja es más poderosa que una multitud homogénea. Utilizamos el término composición para denominar este fenómeno de diversidades complementarias en la practica. Se distingue de la organización porque los papeles son electivos, los individuos pueden cambiar entre ellos según sea necesario o deseado, y no hay líderes que los asignen o coordinen. Las multitudes que se forman y luchan a través de la diversidad de roles son más eficaces contra la policía no sólo porque tienden a ser más difíciles de controlar, sino también porque la inteligencia que las anima responde y evoluciona junto con la situación realmente existente sobre el terreno, más que de acuerdo con las concepciones preexistentes de cómo “debería” ser una batalla. No sólo es más probable que las multitudes “diversas” desgasten a la policia en los enfrentamientos, sino que también es más probable que tengan la fluidez necesaria para ganar.

Como observación final sobre esto, podemos contrastar nuestra idea de ”composicion” con la idea de “diversidad de tácticas” utilizada por el movimiento antiglobalizacion. Esta ultima tiene como principio que diferentes grupos en una acción deben utilizar diferentes medios tácticos en diferentes tiempos o espacios para trabajar hacia un objetivo compartido. En otras palabras, “Tú haces lo tuyo y yo hago lo mio”, pero sin tener en cuenta cómo lo que yo hago complementa lo que tú haces y viceversa. La diversidad de tácticas es el código activista para la “tolerancia”. La multitud que se formó el 27 de mayo contra el Tercer Recinto no practicó este tipo de ”diversidad de tácticas”, sino que se unió conectando diferentes tácticas y funciones entre sí en un espacio-tiempo compartido que permitió a los participantes desplegar cada táctica según lo requiriera la situación.

29 de mayo: Graffiti modificando un cartel para que diga Zona autonoma (A)vanzada

La ambigüedad de la violencia y la no violencia en las primeras líneas

Estamos acostumbrados a ver más tácticas de confrontación utilizadas para proteger a los que practican la no violencia, como en Standing Rock y Charlottesville o en la “primera línea” en Hong Kong. Sin embargo, la inversión de esta relación dividió las funciones de la “ primera línea” (à lo Hong Kong) en dos papeles separados: el de proteger a la multitud y el de contraatacar. Aparentemente esto no fue una estrategia explícita en la calle; no hubo llamados a “proteger a los lanzadores”.

En el contexto de los Estados Unidos, donde la no violencia y sus discursos inocentes están profundamente arraigados en las luchas contra el racismo de estado, no está claro si esta estrategia podría funcionar sin que los que enfrentan a la policia se arriesguen primero a si mismos para mantener alejada la represion.

Sin embargo, pareciera que mientras que los manifestantes pacíficos probablemente veían sus propias acciones como símbolos morales contra la violencia policial, los lanzadores de la primera linea sin duda veían esos mismos gestos de manera diferente, a saber, como escudos, o como oportunidades estratégicas materiales. Una vez más, podemos destacar el poder de la espontaneidad con que se desarrollan las tacticas en situaciones reales, señalando cómo esto permite que interpretaciones totalmente diferentes de la misma táctica puedan coexistir una al lado de la otra. Nos combinamos sin convertirnos en lo mismo, nos movemos juntos sin entendernos, y sin embargo funciona.

29 de mayo. Otro fin del mundo es posible

Comprobación de hechos: Una critica necesaria a el Movimiento

Creemos que el mayor peligro que enfrenta el movimiento social actualmente estuvo presente en la Batalla del Tercer Recinto- esto es, el peligro de los rumores y la paranoia. Sostenemos que la práctica de la “comprobación de los hechos” es crucial para que se minimice la confusión sobre el terreno y la desconfianza entre la multitud.

Durante el segundo dia escuchamos gran cantidad de rumores. Nos dijeron repetidamente que los refuerzos de la policía antidisturbios estaban en camino. Algunos miembros de la multitud que huian de las manifestaciones decian que la Guardia Nacional estaba “a veinte minutos”. Una señora blanca se acercó a nuestro lado en su camioneta y gritó: “¡¡¡Las líneas de gas del Autozone incendiado estan por explotar!!!” Todos estos rumores resultaron ser falsos y como expresiones de pánico que eran, siempre produjeron el mismo efecto: hacer que la multitud cuestionara su poder.

Es necesario interrumpir los rumores haciendo preguntas a los que los repiten. Hay preguntas simples que podemos hacer para detener la propagación del miedo y los rumores que tienen el efecto de debilitar a la multitud. “¿Cómo sabes esto?” “¿Quién te lo dijo?” “¿Cuál es la fuente de tu información?” “¿Es un hecho confirmado?” “La evidencia parece no ser concluyente; ¿qué suposiciones estás usando para decir esto?”

Junto con los rumores, existe también el problema de atribuir una importancia desproporcionada a ciertas características del conflicto. Entrando en el segundo día, una de las historias dominantes era la amenaza de los “Boogalow boys”2, que habían aparecido el día anterior. Esto nos sorprendió porque nosotros no los habiamos encontrado aquel dia. Vimos media docena de ellos en el Día Dos, pero se habían puesto al margen de un evento que los superaba. A pesar de su proclamada simpatía por George Floyd, un par de ellos más tarde hicieron guardia frente a un negocio para defenderlo de los saqueadores. Esto demostró no sólo el límite de su supuesta solidaridad, sino también de su sensibilidad estratégica.

Finalmente, el tercer día comenzo con varios supuestos informes de que los infiltrados de la policia fueron responsables de la destrucción del día anterior. Un Target, un Cub Foods, un Autozone, un Wendy’s, y un condominio a medio construir se habían incendiado al final de la noche. No podemos descartar la posibilidad de la existencia de agitadores externos intentantando difamar a la multitud intensificando la destrucción de la propiedad. Sin embargo, si eso es cierto, no se puede negar que su plan fracasó espectacularmente.

En general, la multitud miraba estos fuegos sublimes con asombro y aprobación. Incluso en la segunda noche, cuando el condominio en construccion se vio totalmente envuelto en llamas, la multitud se sentó frente a él en la Avenida 26 y descansó como si estuvieran reunidos alrededor de una hoguera. Cada incendio contribuyó a la abolición material del estado de cosas existente y la reducción a cenizas de estas estructuras se convirtió en el sello de la victoria . En lugar de creer en los rumores sobre provocadores o infiltrados, nos parece más posible que aquellos que han sido oprimidos durante siglos, que no tienen nada y que están viendo la llegada de una Segunda Gran Depresión prefieran prenderle fuego al mundo que sufrir su orden de cosas. Interpretamos que los incendios significan que la multitud sabe que las estructuras de la policía, la supremacía blanca y la clase se basan en fuerzas materiales y en edificios.

Por esta razón, sostenemos que debemos evaluar la amenaza que representan los posibles provocadores, infiltrados y agitadores en base a si sus acciones aumentan o disminuyen directamente el poder de la multitud. Hemos aprendido que docenas de incendios de estructuras no son suficientes para disminuir el “apoyo público” al movimiento- aunque nadie podría haber imaginado esto de antemano. Sin embargo, quienes filmaron a miembros de la multitud destruyendo propiedades o infringiendo la ley -independientemente de que tuvieran la intención de informar a los organismos encargados de hacer cumplir la ley- plantearon una amenaza material a la multitud, porque además de reforzar la confusión y el miedo, dieron al Estado acceso a esta información.

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Posdata: Visiones de la Comuna

Desde el texto de Guy Debord de 1965 “Le Déclin et la chute de l’économie spectaculaire-marchande “, ha habido una rica tradición de conmemorar el surgimiento de la vida social comunitaria en los disturbios. Las revueltas abolen las relaciones sociales capitalistas, lo que permite nuevas relaciones entre las personas y las cosas que componen su mundo. Aquí está nuestra evidencia.

Cuando se abrió la licorería, docenas de personas salieron con cajas de cerveza, que se colocaron en el suelo para que todo el mundo las compartiera. La cerveza elegida por la multitud fue Corona.

Vimos a un hombre salir tranquilamente de la tienda con los dos brazos llenos de whisky. Le dio una a cada persona que pasó mientras volvia a unirse a la lucha callejera. Algunas de las botellas de licor vacías en la calle fueron luego arrojadas a la policía.

Con los edificios en llamas a nuestro alrededor, un hombre pasó diciendo a nadie en particular, “Esa tabaquería solía tener un montón de sueltos… oh bueno. Que se jodan”.

Vimos a una mujer caminando con un carrito de supermercado lleno de pañales y filetes. Un grupo que estaba tomando un descanso para comer y beber en la esquina la aplaudió mientras pasaba.

Después de que un grupo abriera el Autozone, la gente se sentó dentro fumando cigarrillos mientras observaban la batalla entre policías y rebeldes desde detrás de la ventana del frente. Se les podía ver señalando de un lado a otro entre la policía y los elementos de la multitud mientras hablaban y asentían con la cabeza en respuesta a los demás. ¿Estaban viendo las mismas cosas que nosotros?

Entramos en un Foot Locker a por zapatos nuevos. El piso estaba cubierto de pared a pared con cajas medio destruidas, papel de seda y zapatos. La gente pedía tallas y tipos mientras hurgaban. Pasamos quince minutos buscando un par que coincidiera hasta que oímos el fragor de la batalla y nos sumergimos en ella.

El tercer día, los pisos de las tiendas de comestibles que se habían quemado parcialmente estaban cubiertos de centímetros de agua de aspersión y una mezcla asquerosa de comida que había sido arrojada de los estantes. Aún así, se podía encontrar a gente con botas de lluvia dentro peinando las mercancías restantes como si estuvieran comprando ofertas. Los espigadores se ayudaban unos a otros a pasar por encima de los objetos peligrosos y, de nuevo, compartían su botín fuera.

Mientras la policía se retiraba, una joven somalí vestida con ropas tradicionales celebró desenterrando un ladrillo de un jardin y haciéndolo pasar sin ceremonias por la ventana de una parada de autobús. Sus amigos, también vestidos tradicionalmente, levantaron sus puños y bailaron.

Un hombre enmascarado sin camisa pasó por la comisaria en llamas y levantó sus puños, gritando, “¡Se acabó el COVID!” mientras que a veinte pies de distancia, unas adolescentes se tomaban fotos. En lugar de decir “¡Queso!” dijeron “¡Muerte a los cerdos!” Los láseres se dispararon a través del cielo lleno de humo mientras arriba pasaba un helicóptero de la policía.

Pasamos por una licorería que estaba siendo saqueada mientras nos alejábamos de la mejor fiesta de la Tierra. Una madre y sus dos jóvenes adolescentes bajaron de un auto y preguntaron si quedaba algo de buena bebida. “¡Diablos, sí! ¡ven a por algunas!”respondio alguien mas. La hija sonrió y dijo: “¡Vamos! Te ayudaré mami!” Se pusieron sus máscaras COVID y entraron en la tienda.

Un día después, antes del asalto al Quinto Recinto, hubo un saqueo masivo en el barrio de Midtown. Un niño que no podía tener más de siete u ocho años se acercó a nosotros con una botella de whisky con un trapo saliendo de la parte superior. “¿Tienen fuego?” Nos reímos y preguntamos: “¿Qué quieres golpear?” Señaló una tienda de comestibles amiga y le preguntamos si no seria mejor encontrar “un objetivo enemigo”. Inmediatamente se dirigió al Banco de EE.UU.

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  1. El Tercer Recinto es la comisaria que fue incendiada el dia tres de la revuelta. A veces sera traducido simplemente como comisaria. 

  2. Los Boogalow boys son grupos armados de dudosa ideologia politica.